Los niños no sólo pueden, ellos deben hacer ejercicios de relajación. Al igual que los adultos, los niños también experimentan estrés diario y ansiedad y por lo tanto también se benefician de las técnicas de relajación.

Los métodos de relajación se pueden llevar a cabo por cualquier niño, pero tiene especial énfasis en pequeños que son hiperactivos, ansioso, irritables y con síntomas de estrés infantil, seguramente sentirán mejoras en su salud.

También la práctica de la relajación contribuye a que el niño, desde el principio, pueda familiarizarse con sus sentimientos y emociones, permitiendo un mayor control de ellas.  Al principio, el niño necesita ayuda para aprender a relajarse, por lo tanto, es importante que los padres estén presentes y animen a los niños a aprender.

Enseñar a los hijos a relajarse

Enseñar a nuestros hijos a meditar es básicamente el ayudarlos a conectar con su ser interior, incluyendo su imaginación y la esencia misma de su ser.

Aunque para muchos, la meditación significa estar en el piso con las piernas cruzadas y los ojos cerrados, no tiene que ser propiamente eso para nuestros hijos. De hecho, puede significar simplemente darles tiempo para ser creativos, para atraer la atención y estar libre de preocupaciones.

Teniendo tiempo para relajarse, el niño puede reducir la ansiedad y aumentar la capacidad de resolución de problemas. El primer paso para enseñar a los niños a relajarse y meditar, es que se ubiquen en una posición cómoda. Luego, pedirles que realicen una respiración profunda una o dos veces o hasta que notes que está tranquilo y relajado.

A continuación te dejamos algunas sugerencias para incorporar a la vida de tus hijos, momentos de relajación.

 1. Uso de imágenes

El hecho de que tu hijo pueda crear imágenes mentales positivas es una de las mejores opciones que puedes hacer. Incorpora siempre la lectura de cuentos infantiles clásicos (pinocho, blanca nieves, la caperucita roja, etc.) para que puedan vivir historias y tratar de guiarlos para que puedan recrearlas en su cuerpo.

Tal vez puedes pedirle imaginar una conversación entre los peces del mar e incluso pedirle que imagine llevar un mensaje especial. ¡Hazlo que dibuje! Deja que el niño elija el color que desea aplicar en sus creaciones y no lo limites.

 2. Utiliza afirmaciones positivas

Puedes acercarte con tu hijo para hacer una lista de pensamientos positivos y frases que se puedan repetir a sí mismos cuando necesiten momentos de meditación. Otra opción es grabar una cinta de ustedes diciendo éstas frases para que puedan escucharlas durante un periodo de relajación. Deja que tu hijo sólo escuche estas frases positivas ya que puede ser muy reconfortante y motivador e irá programando su cerebro con afirmaciones que lo condicionarán de una manera positiva y su autoestima ira creciendo a la par.

Toma momentos de calidad con tu hijo y verás en un par de años el fruto de ese esfuerzo. No dejes que el estrés se apodere de él a tan corta edad y trata de que él tenga un crecimiento completamente sano y feliz.